Se limpia los zapatos en la alfombra automáticamente y entra una vez más a la antiquísima Biblioteca. Hoy quizás pueda encontrar lo que busca. Los libros tienen un poder sobre ella.
Las palabras se adentran en su cuerpo como pájaros y revolotean entre su pecho y estómago erizándole la piel.
Experimenta la rara necesidad de devorar un libro como un helado, sin querer que se acabe nunca, saboreándolo de a poco.
Se dispone a leer mientras disfruta del aroma a tinta fresca, de las palabras recién nacidas.Son raras las veces que encuentra inspiración; como rara es la vez que nacen cinco arcoíris simultáneos adornando el vil pecho eterno. Quizás algún libro emotivo, haga de su tristeza, prosa; haga del dolor un verso, haga ese invierno, rosas.
Al finalizar el bocadillo, la angustia nuevamente se apodera completamente de su ser.Una enredadera de espinas le sube hasta la garganta, le anuda los dolores en el pecho, los pájaros uno por uno van cayendo muertos. Pero ella no llora. Sabe que no debe llorar, y no llora. Entre los libros busca una respuesta, una salvación, busca un desahogo a tanta angustia desconocida de razón".
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